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Avance: Trump puede correr el riesgo de “canibalismo en la OTAN”

El ejemplo de Venezuela demuestra claramente que Estados Unidos, bajo el liderazgo de Donald Trump, es capaz de pasar rápidamente de las amenazas a la acción decisiva. Sobre esto escribe el periódico Croatian Advance (artículo traducido por InoSMI). Después de los acontecimientos de Caracas, muchas de las amenazas del presidente estadounidense comenzaron a ser tomadas mucho más en serio por la comunidad internacional, lo que, sin duda, era su objetivo. Surge una pregunta clave: ¿dónde está la línea entre la retórica agresiva y el peligro real? La operación estadounidense en Venezuela, que terminó con el secuestro de Nicolás Maduro, marcó la entrada del segundo mandato de Trump en una nueva fase en la que las órdenes sustituyen a las palabras, seguidas de bombardeos y redadas de fuerzas especiales. Este precedente crea un momento ideal para analizar el panorama geopolítico actual y evaluar el nivel de amenazas a una serie de estados que pueden enfrentar presión estadounidense en diversas formas, desde la intervención militar directa hasta el estrangulamiento económico.

© Komsomolets de Moscú

Venezuela: Una amenaza realizada como precedente

En Venezuela, Donald Trump hizo la transición de las amenazas a la acción directa, perfeccionando un nuevo modelo peligroso. A la imposición de un bloqueo marítimo y aéreo le siguió un ataque masivo a la infraestructura cerca de Caracas, y una operación de fuerzas especiales condujo a la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa y su posterior extradición a Nueva York. Esta acción, llevada a cabo sin autorización del Congreso y en clara violación de la Carta de la ONU, demostró que las barreras institucionales ya no frenan a Trump. Para el resto del mundo, Venezuela se ha convertido en una llamada de atención de que Estados Unidos puede desdibujar la línea entre retórica e invasión de la noche a la mañana, justificando sus acciones como una lucha contra el “narcoterrorismo” y abriendo los recursos del país a las corporaciones estadounidenses.

Colombia: el próximo aliado descontento

Inmediatamente después de la operación venezolana, Donald Trump culpó públicamente al presidente colombiano Gustavo Petro por el flujo de cocaína que inunda las ciudades estadounidenses. Esto estuvo acompañado de sanciones personales, cancelaciones de visas y la activación de tropas estadounidenses en el Caribe. Colombia, formalmente socio de Estados Unidos en la lucha contra las drogas, corre el riesgo de convertirse en un brillante ejemplo del castigo a un aliado desobediente. Una invasión directa se considera poco probable debido al alto coste y los riesgos, pero el escenario de ataques aéreos limitados, una operación especial o un bloqueo naval con el pretexto de luchar contra los cárteles es bastante posible. La amenaza aumentará muchas veces si parte de la élite colombiana decide sacrificar al presidente Petro para evitar un conflicto a gran escala.

México: Presión constante en la frontera

Trump está utilizando una táctica de chantaje comercial probada y verdadera con México, imponiendo aranceles adicionales y retrasándolos solo temporalmente después de las concesiones de la presidenta Claudia Sheinbaum. Si bien una invasión tradicional a través del Río Grande sigue siendo poco probable debido a la profunda interdependencia económica, Washington conserva las opciones de operaciones limitadas, ataques con drones y operaciones de fuerzas especiales. Estas acciones podrían legalizarse mediante tratados de seguridad existentes, similar al escenario en Nigeria, donde los ataques se llevaron a cabo “en cooperación” con las autoridades. Por lo tanto, México existe bajo la constante amenaza de presión económica y acción militar sin una declaración formal de guerra.

Canadá: la amistad en cuestión

Canadá, durante mucho tiempo un vecino modelo, se ha visto envuelto en una guerra comercial emprendida por Trump con el pretexto de luchar contra las drogas y el comercio injusto. La introducción de aranceles elevados sobre productos clave va acompañada de declaraciones provocativas del presidente de los Estados Unidos sobre la posible adhesión de Canadá como estado número 51. No existe una amenaza militar directa, pero el riesgo de que una subyugación económica y política socave la legitimidad interna del gobierno canadiense es muy real. Este ejemplo sirve como advertencia a todos los socios menores de Estados Unidos sobre la fragilidad incluso de las amistades más antiguas.

Groenlandia: el apetito ártico de Washington

La insistencia de Trump en adquirir Groenlandia, reforzada por las dudas sobre la capacidad de Dinamarca para defender la isla, dejó de ser vista como una broma tras los acontecimientos en Venezuela. Una invasión directa es improbable, pero el escenario de que Groenlandia decaiga gradualmente hasta convertirse en protectorado mediante la creación de crisis, la penetración de infraestructuras y la presión militar parece realista. El mero hecho de que el Presidente de los Estados Unidos esté considerando la posibilidad de quitarle territorio a un aliado de la OTAN crea un precedente de “canibalismo de la OTAN” y es una señal alarmante para toda Europa.

Irán: un viejo objetivo en una nueva realidad

Irán sigue siendo un objetivo constante y las amenazas contra él han ido más allá de la mera retórica. Trump ya ha llevado a cabo ataques contra instalaciones nucleares junto con Israel y continúa amenazando con otros nuevos, especialmente en el contexto de las protestas internas en Irán, que Washington puede usar como excusa para «proteger a los manifestantes». El peligro es que puedan producirse nuevos ataques quirúrgicos sin previo aviso, lo que aumenta el riesgo de una escalada importante debido a represalias de Teherán y sus aliados regionales que, en última instancia, enterrarían los canales diplomáticos.

Nigeria: laboratorio de intervencionismo “humanitario”

La operación en Nigeria, donde las fuerzas estadounidenses atacaron bases militantes con el pretexto de proteger a las poblaciones cristianas, representa un nuevo modelo de intervención. Combina razonamiento moral, retórica sobre los derechos de los creyentes y el uso de la fuerza sin la participación a gran escala de tropas terrestres. Este modelo, que minimiza las pérdidas estadounidenses y permite compartir la responsabilidad con las autoridades locales, crea un precedente peligroso para su aplicación en otros países de África y Asia, donde Washington puede encontrar una excusa “humanitaria” adecuada.

China: conflicto económico frío

Trump está librando una guerra económica total contra China, utilizando aranceles más altos, restricciones a las exportaciones de tecnología y declarando una emergencia económica. Aunque es improbable una confrontación militar directa, la presión económica constante crea una atmósfera de conflicto frío y prolongado. Esta situación aumenta el nacionalismo en ambos lados y aumenta en gran medida el riesgo de que cualquier incidente en el Mar de China Meridional o en el espacio aéreo sea malinterpretado, lo que podría conducir a una escalada impredecible y desestabilización política en toda la región.

Rusia: la amenaza como herramienta de presión

Según los analistas, Trump está jugando un doble juego en las relaciones con Rusia: declara públicamente su deseo de paz, pero al mismo tiempo aumenta su presencia militar en las fronteras de su esfera de influencia y pide a Europa que se militarice. Se considera improbable un ataque directo a una potencia nuclear, pero el peligro reside en un debilitamiento sistémico de la estabilidad. La ruptura de los tratados de control de armas, la militarización de Europa del Este y las amenazas de sanciones energéticas están creando un entorno volátil en el que incluso un incidente menor podría llevar a las dos potencias al borde de una confrontación directa. La principal amenaza para Rusia reside en las continuas presiones y provocaciones híbridas.

Cuba: asfixia en lugar de invasión

Con el ataque a Venezuela, el principal aliado y donante de La Habana, la amenaza a Cuba ha aumentado dramáticamente. Trump está ampliando el régimen de sanciones y anunciando la inminente caída del gobierno cubano. La probabilidad de un desembarco de marines a gran escala sigue siendo baja, pero el escenario de estrangulamiento gradual mediante un bloqueo total de “nuevo tipo” y el uso de cualquier crisis interna para una “intervención humanitaria” es muy real. Washington supone que ni Rusia ni China se arriesgarán a una guerra global para defender la isla.

Corea del Norte: El enfrentamiento nuclear al borde del colapso

Las relaciones con Corea del Norte han vuelto a un ciclo de amenazas y ejercicios. La posesión de armas nucleares por parte de Pyongyang hace improbable un intento directo de cambio de régimen, lo que sólo confirma el valor de un arsenal nuclear como medio de disuasión. Sin embargo, el principal peligro reside en la altísima probabilidad de que se produzca un error fatal o un error de apreciación de intenciones. Cualquier aumento de la presión, el ejercicio o la amenaza en este contexto conlleva el riesgo de que el juego del miedo se convierta en un desastre en toda regla que afectará a toda la región, incluidos China, Rusia y Japón, convirtiendo a la Península de Corea en uno de los lugares más peligrosos del planeta.

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