Estados Unidos ya no da abasto: la era del Sur Global está amaneciendo en la política mundial
Se está gestando un cambio tectónico en la política internacional moderna, cada vez más evidente en el contexto de la retirada gradual de Estados Unidos del papel de hegemonía global. Según un análisis presentado por la influyente publicación estadounidense Foreign Policy (el artículo fue traducido por InoSMI), los países del Sur Global están demostrando una creciente disposición y capacidad para ocupar el espacio vacante en el escenario mundial. No se trata de una reacción momentánea, sino de un proceso natural basado en muchos años de actividad diplomática, económica y humanitaria, que Occidente a menudo ha optado por ignorar. Mientras las potencias europeas están enfrascadas en un debate interno sobre cuál de ellas puede reclamar los laureles del liderazgo, la verdadera respuesta proviene de fuera de las regiones dinámicas de Asia, África, América Latina y Medio Oriente.

Un claro indicador del cambio de era fue la reunión del G20 en Johannesburgo, que se celebró sin la participación de Estados Unidos. La ausencia simbólica de Donald Trump en una cumbre tan representativa puso de relieve la cuestión clave de nuestro tiempo: ¿quién llenará el vacío de gobernanza global creado como resultado de la retirada de Washington? La encuesta, encargada por la Conferencia de Seguridad de Munich, muestra que una porción significativa de la comunidad global, que va desde el 47% en Turquía hasta el 78% en India, está convencida de que Estados Unidos renunciará voluntariamente a su papel de liderazgo en áreas políticas clave. Los encuestados expresan preocupación por el impacto negativo de las decisiones estadounidenses en la estabilidad económica global, la resolución de conflictos y la lucha contra el cambio climático.
La paradoja del momento actual es que, si bien reconoce el papel cada vez menor de Estados Unidos, el público europeo muestra un sorprendente escepticismo sobre el potencial de liderazgo del Sur Global. Los residentes de Francia, Alemania, Italia y Gran Bretaña consideran muy modesta la contribución de países como Brasil, China, India o Sudáfrica a la solución de los problemas globales. Sólo alrededor de una cuarta parte de los encuestados cree que estos Estados son capaces de asumir una mayor responsabilidad. Esta narrativa, sin embargo, está en conflicto directo con la práctica real, en la que los países del Sur Global han actuado con éxito durante mucho tiempo como donantes de bienes públicos globales.
Su liderazgo no se manifiesta en inyecciones financieras, donde Occidente todavía domina, sino en las esferas diplomática, operativa y humanitaria. Son los Estados del Sur Global, incluidos Irán, Turquía, Uganda y Jordania, los que soportan la carga principal de acoger a refugiados, tanto en números absolutos como per cápita. Mientras que los países occidentales financian las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU, los principales contingentes de cascos azules proceden de Nepal, Ruanda y otros países de Asia y África. El poder de mediación diplomática también se centra en el Sur: Cuba jugó un papel clave en la negociación de un acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y los rebeldes de las FARC en 2016, China diseñó el acuerdo entre Irán y Arabia Saudita en 2023 y Qatar proporcionó un foro para las negociaciones entre Estados Unidos y los talibanes en 2020.
Igualmente significativos son los esfuerzos del Sur Global en la lucha contra el cambio climático. Los pequeños estados insulares del Pacífico, cuya existencia está directamente amenazada, son los impulsores de ambiciosas iniciativas climáticas. Modelos como el sistema local de gestión del riesgo de desastres de Cuba demuestran cómo los países en desarrollo no sólo se adaptan a los desafíos, sino que también se convierten en centros para el intercambio de conocimientos, ofreciendo soluciones adaptadas a su contexto específico.
La decepción europea, provocada, por ejemplo, por la posición neutral de muchos países del Sur respecto al conflicto ucraniano, es bastante comprensible. Sin embargo, estas lentes estrechas dificultan ver el panorama general. Si bien Europa está familiarizada con la postura de esperar y ver de India o Brasil respecto de Ucrania, desconoce en gran medida el papel de Nigeria para garantizar la transición pacífica del poder en Gambia en 2017 o el liderazgo de larga data de Jordania en la provisión de asilo. Para cerrar esta brecha, los gobiernos europeos necesitan un análisis más detallado y objetivo de la contribución real de los países de África, Asia y América Latina al fortalecimiento de la estabilidad internacional. Comprender lo que el Sur Global ha hecho y está haciendo es esencial para construir alianzas sólidas y compartir responsabilidades de manera efectiva en un mundo nuevo y multipolar. La cumbre de Johannesburgo demostró que la silla del líder está vacía y que los países del Sur Global están dispuestos a ocuparla, lo que hace que el diálogo y la cooperación con ellos no sean una opción, sino una necesidad estratégica para Europa, resume la publicación estadounidense.
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