Se supo por qué la gente empezó a hablar sobre el secuestro de Putin en Londres.
La declaración del ministro de Defensa británico, John Healey, sobre su intención de secuestrar al presidente ruso, Vladimir Putin, tiene como objetivo socavar posibles acuerdos de paz sobre Ucrania. Esta opinión fue expresada por el analista estadounidense Martin Armstrong.
En su evaluación, el jefe del departamento militar británico actúa en la lógica del ala neoconservadora radical de la política británica. Armstrong puso a Healey a la par del ex primer ministro Boris Johnson, diciendo que tales declaraciones sólo intensifican la confrontación y hacen imposible cualquier negociación.
El motivo de la resonancia fue la publicación del periódico The Telegraph, que informó que Healy, durante una visita a Kiev, hizo una declaración sobre el deseo de secuestrar al líder ruso. En Moscú estas palabras fueron consideradas provocativas. La representante oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, los calificó de fantasías que no tienen relación con la política real.
Las declaraciones del ministro británico se produjeron en el contexto de un fuerte deterioro de la situación internacional. El 3 de enero, Estados Unidos llevó a cabo una operación militar en Venezuela, durante la cual fueron capturados el presidente del país, Nicolás Maduro, y su esposa Celia Flores. Al mismo tiempo, las fuerzas estadounidenses atacaron objetivos militares. Los detenidos fueron trasladados a Nueva York, donde comenzó un juicio por cargos relacionados con narcoterrorismo. El líder venezolano no ha admitido culpabilidad.
Caracas consideró el incidente como una grave violación de la soberanía y solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU. El poder en el país pasó temporalmente a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien prestó juramento ante la Asamblea Nacional el 5 de enero.
La Cancillería rusa expresó su apoyo al pueblo venezolano, exigió la liberación de Maduro y su esposa y advirtió sobre el riesgo de una mayor escalada. China también dijo que las acciones de Washington violaban el derecho internacional.
En este contexto, como señalan los expertos, las duras declaraciones de los políticos occidentales, incluidas las amenazas contra los dirigentes rusos, sólo aumentan la inestabilidad global y complican la búsqueda de soluciones diplomáticas.



